Posteado por: 1profe+ | febrero, 2009

Mi experiencia dentro del jardín

Deje currículum como lo hago siempre, y un domingo después de que comenzaron las clases (23 de marzo de 2008) llama Esther a mi casa para pedirme una entrevista. En un primer momento me sonó raro que te llamen un domingo para solicitar una entrevista.

El lunes fui a la hora que habíamos arreglado y me tuvo una hora esperando afuera, cuando me atendió, me comentó la situación: era para una titularidad en sala de tres. Pregunté que pasaba con la maestra y me contó que la maestra no había traído ningún comprobante que acredite que era docente. También le expliqué que estaba trabajando en un jardín donde me habían puesto en blanco. Me comentó la forma de pago y me dijo que me iban a pagar lo que correspondía a lo largo del mes, que me correría el escalafón docente, que tendría obra social, etc. Jamás me pidió el título ni nada que acredite que soy docente.

El lunes renuncié a mi jardín y el martes me presenté en el Divino Maestro. Los padres, cuando me vieron, no entendían nada y preguntaban, lógicamente, que papel iba a desempeñar; mi situación era muy incómoda ya que también estaba la maestra a la cual tenían que despedir.

El miércoles la maestra que estaba a cargo de la sala salió a entregar los cuadernos y los padres le preguntaron por mí. Ella contó la verdad y se armó un lío bárbaro, lógico. Ante esta situación, enseguida bajó Esther de su oficina gritando y explicándole la situación a los papás, los padres no entendían cómo habían tomado a una maestra en esa situación, y cómo iban a cambiarla en plena adaptación, sabiendo la regresión que podría generar en el grupo.

Hablando con mis compañeras, les comenté lo que me había dicho Esther y ellas me contaron todo lo contrario: que les pagan $30 por día; a mí durante tres días no me pagaron, hasta que después de una semana vino la preceptora y me dijo: “Anita te guardó $50 porque no te venia dejando nada”. Sinceramente no lo podía creer, por una semana de trabajo me pagaron $50.

Fue pasando el tiempo y nos comenzaron a pagar $25 (cuando nos pagaban), a medida que el tiempo pasaba se iba afianzando nuestro vinculo con el grupo y era mas difícil renunciar pese a la situación que estábamos viviendo. Lo más feo fue cuando empezaron las vacaciones de invierno. El último día de clases nos dieron $25 para los 15 días que duran las vacaciones, en ese mes cobramos un total de $350, una vergüenza, y más sabiendo la difícil situación económica que nos toca atravesar como país.

Nunca nadie nos vino a explicar nada, y cuando hablábamos con Esther nos decía siempre lo mismo: “pídanle a Dios y a la Virgen que nos salga la subvención”, pero nuestra situación jamás le importó. Por suerte tuve el apoyo de los papás de mi sala que siempre me entendieron, y se formó un vínculo muy fuerte.

Recuerdo que los días de lluvia venía Anita y nos decía: “chicas hoy no hay plata porque no vino ningún papá a abonar la cuota”, a lo cual le llegamos a responder que los días de lluvia no iríamos más a trabajar.

Otra de las cosas que hacían era anotar nenes en Octubre, me llegaron a anotar 5, que obviamente entraban llorando y era una adaptación constante, esta situación hacía que el grupo se desorganizara. Anita les decía a los papás que podían mandarlo para que se acostumbren al ritmo del jardín; lo hablé con la directora pero nunca tuve una respuesta coherente.

Por suerte llegó fin de año, y en la última reunión la directora nos dio la evaluación y nos preguntó cómo nos habíamos sentido en ese año trabajado. Todas coincidimos en lo mismo: que el grupo de trabajo que se había formado era excelente pero el tema del pago y la falta de respeto habían sido por momentos intolerables. En esa reunión nosotras pedimos que se haga presente Esther para que escuche lo que sentíamos, pero obviamente nunca apareció.

Para ir finalizando mi historia, les cuento que se acumuló una deuda muy grande con nosotras, algo así de $7000 o un poco más, jamás vimos sueldos enteros, aguinaldos, fin de semanas pagos, etc. y obviamente que en blanco no estábamos.

Esperemos que esta situación no se vuelva a repetir con ningún docente más.

Saludos!!!!

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Responses

  1. Queremos contarles a todos los que trabajen en jardín, que el nivel inicial del colegio (Jardín San José) tiene subvención, de manera que el “pídanle a Dios y la Virgen” no cabe porque la subvención ya está y se cobra para el nivel (pueden ver información en nuestro apartado correspondiente). De manera que no cabe lugar para el retraso en el pago, además de que el sueldo suele estar mal liquidado… Les recomendamos más que a nadie que notifiquen esta irregularidad a Dipregep (datos en “¿Qué hacer?” de este blog), ya que solo ellos son los que pueden solucionar el tema, porque el sueldo de ustedes lo paga el Estado y no las cuotas que entran al Divino Maestro. En el apartado “Subvención” pueden entender más el tema y tienen las herramientas para fundamentar su reclamo.
    Mucha suerte y ánimo!!


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