Posteado por: 1profe+ | marzo, 2010

Fui a SADOP y me banqué la que vino atrás

Yo trabajé en la escuela dos años como profesora. Durante el segundo año de trabajo conseguí trabajo en otra escuela y empecé a darme cuenta de que ganaba mucho más que en el Divino Maestro aún teniendo menos horas. Entonces fui a Sadop e hice una consulta; mi intención era saber cuánto debía cobrar y después hablar con Ester.

Otros compañeros antes habían hecho el mismo recorrido; mandaron la carta documento y le avisaron a Ester de antemano que le llegaría, como para suavizar tensiones y hacer saber que no había animosidad hacia el colegio. Yo sabía que ellos habían llegado a una audiencia de conciliación en el Ministerio de Trabajo y que estaban cobrando.

Mandé la carta y cuando llegué a hablar con Ester, la carta había llegado. Me esperaba “muy decepcionada” por mi actitud. Ya casi era fin de año. Los días que quedaron de clase me tuve que bancar la que vino atrás. Ester me interceptaba, me corría, me interrumpía las clases, siempre me miraba fijo al tiempo que decía que al año siguiente el colegio iba a vivir un “renacimiento” donde muchas cosas iban a cambiar, y donde los que fueran fieles recibirían la titularidad y que los que no lo fueran quedarían fuera. Lo repetía con insistencia una y otra vez, como mostrando la zanahoria que guía al burro.

En el acto de colación académica, delante de todos los padres, manifestó lo dolida que estaba por haber sido traicionada por quienes consideraba más cercanos, y que llevaba sobre las espaldas el dolor de las puñaladas que había recibido. Repitió el argumento del renacimiento, siempre con la promesa de la inminente llegada de la subvención en los labios y la invocación blasfema de Dios.

Durante ese tiempo, intentó por todos los medios de hacerme incurrir en abandono de cargo, hecho del cual zafé gracias a la solidaridad de mis compañeros. Lo bueno que recojo del Divino Maestro es la calidad y el compañerismo en el vínculo con los otros que sufrían lo mismo que yo. Al colmo de la situación, me pusieron una mesa de examen sin notificármela y en un horario que yo no podía cumplir. Cuando me avisaron, era tarde para pedir el día en la otra escuela (el aviso fue un viernes y el lunes era la mesa). Ese lunes, mi compañera se negó a tomar los exámenes en mi nombre y alegó que la situación era ilegal. “¡Me tienen harta con lo legal!” le gritó Ester y se negó a labrar un acta que contaba lo sucedido. Para ese entonces ya no era la única que había iniciado un intento de conciliación en el Ministerio.

En febrero llamamos insistentemente para saber el horario de nuestra mesa de examen. Siempre Anita nos decía que no las habían armado, cuando teníamos suerte de que nos atendiera el teléfono. Un día nos fuimos personalmente a la escuela. Ester nos hizo esperar, bajó al hall y nos atendió allí, diciendo que nosotros quedábamos fuera del proyecto de la escuela por no tener título y que le dolía en el alma tener que dejarnos ir. En mi caso, yo tenía título, y al decírselo, se enfureció y fuera de sí me acusó de incriminarla como la que se adueñaba de la plata de la subvención.

Fue la última vez que la vi. Gracias a Dios había testigos del hecho. Fueron de mucha utilidad en el juicio que inicié en su contra.

Anuncios

Responses

  1. hola que tal he tenido la posibilidad de corroborar todo lo que he leido y quisiera aun saber algo mas; es cierto que hubo un accidente que un niño lamentablemente murio? si es asi que fue lo que paso en ese colegio?


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: